Poema al Estado Lara

En Carora entre el cují y el suelo seco,
entre el calor y del sol: los reflejos,
un corcel al galope lleva queso e
cabra hacia El Tocuyo, entre el tamunague
y los golperos, aún hay gritos de gayones,
allá van los Jirajaras al valle a llevar sus muertos,
con tinajas adornadas con el rostro de sus
ancestros.
-
1821, por Quibor pasó mi General Bolívar,
hacia El Tocuyo, fatigado del calor del semiarido,
debajo de un cardón con su sombrero aireando.
Ya Lara había dado su grandeza en Los Horcones,
hace doscientos años, 1813, y el rumbo nuevo de
la Patria.
-
Lara nada le envidias a otra tierra, valles inmensos,
tierras áridas donde se forja lo bueno, páramos,
montañas boscosas donde corre el río lejos, hacia nuevos
parajes, de turbias aguas hacia Orinoco viejo, con rojos
atardeceres pa nacer en Barquisimeto.

En el último segundo de mi vida

Si mi alma se seca,

en una tarde húmeda.

Si mi voz se congela, 

en un día soleado.

-

Si mi mente se nubla, 

en una noche con estrellas.

Si mi corazón un día…

deja de latir.

-

Si un aire sombrío se cruza 

delante de mi, 

si mi respiración se vuelve 

tenue, 

Y si el ángel de la muerte

se posa frente a mi,

anunciando el fin de mi vida.

-

Mi historia se acabará 

como se acaban los segundos,

en el reloj.

Y mis latidos 

anuncian:

la inevitable llegada 

de la cabalgadura 

de la muerte.

-

Sólo entonces volveré al origen

como un guerrero,

y recordaré las palabras 

de mi vieja abuela

y limpiaré su tumba 

con las hojas del árbol de mi vida

y miraré los grises ojos de 

mi abuelo presentes en mi mente.

-

Reflexionaré sobre mi misión,

sobre mis éxitos y mis

fracasos, 

y con mis últimas fuerzas honraré 

a mis tres madres: mi madre,

mi tía y mi abuela. 

-

Borraré las huellas que hice sobre la arena,

caminaré sobre las nubes que

dejaron mis sueños, un día.

Y encomendando mi alma a Dios,

exhalaré mi último aliento, 

y moriré como el sol, 

ocultándome lentamente 

sobre el horizonte de

mi vida. 

Carlos Leal Ollarves

Año: 2006

Un poema prohibido

La tarde azul y soleada se refleja

en tu piel morena, que me invita.

Tu piel descubierta absorbe mi mirada

como absorbe el calor del sol y

que le da ese color, trigueña. 

-

Ese sabor que de tu piel emana, me invita 

a dibujar estrellas con mis besos.

Posando mis manos en tus hombros 

invado tu cuello.

-

Tus manos me toman tiernamente 

y tus ojos que me enviaron tantos

mensajes y es tu boca, quien me

los lleva.

-

Esa fue la chispa que nos hizo arder de

amor, con ella quemamos el cielo

y ahí estas… desnuda, con la majestad

de tu pecho sobre mi cuerpo, entre

sabanas doradas, tus piernas encierran las mías.

-

Entre sabanas, tu castaña cabellera adorna

nuestro lecho, al fin te atreves a llegar

al cielo junto a mi, tantas veces te soñé,

te grite en silencio, que enciendes a mi amor

sólo con tu mirada.

-

 Sólo quiero que esto deje de ser un sueño 

y nos amemos como en los míos.

Hace milenios

Quizás fue hace unos tres mil años

o más,  cuando llegue a las orillas del

Nilo, era una tarde ardiente y yo

tenía ganas de enamorarme.

-

Llevaba mi espada pues venia de 

luchar, cuando te vi, serena caminando,

observe tus ojos y supe que eras hija 

de la diosa Isis.

-

Aunque me ignoraste ligeramente sé 

que sentiste lo mismo que yo.

Entonces me valí de mi amabilidad 

y cortesía, para hablar con la matrona

que te acompañaba.

-

Le pregunté tu nombre y le suplique 

conocerte, entonces escuche tu voz y 

siete águilas me robaron el corazón

y lo pusieron en tus manos. Y el amor 

crecía en secreto, sin saberlo. 

-

Ignorábamos la vida que íbamos a

compartir, los hijos que criaríamos,

la tierra que cultivaríamos. Acabó 

esa vida y nos encontramos en el 

más allá, en lo etéreo. 

Decidiendo volver te encontré y el 

amor nos reclamó de nuevo en 

esta vida y nos reclamará en 

la próxima… por siempre.

Carlos Leal Ollarves

Año: 2011

El regreso de la Patria

La conocí un mediodía de 1821, en medio del campo arbolado de Carabobo, 
con un cielo azul sueño, entre el ruido del cañón y el galope de la caballería, 
era una joven mestiza, tejía banderines a los soldados mientras cantaba el himno nacional, 
era ella: la Patria… 



En sus ojos brillaba el mar Caribe, reventaban las olas furiosas de su mar, 
en Puerto Cabello, en La Guaira, en La Vela. 
Por sus venas corrian ríos, por donde navegaban soldados patriotas, 
lanceros de Apure, estudiantes de La Victoria y donde el hombre
de las dificultades navegaba hacia Angostura. 



Yo la oí gritar: ¡Fuego!, en las goletas de la Armada, y su voz salió disparada,
llena de fuego, que volcaron las aguas del Lago por toda la Patria.
Yo la vi recogiendo millones de sueños de hombres y mujeres caidos 
en la guerra, se los llevó en un morral de sueños y de Patria, por ellos 
vivimos la Patria, por ellos, hondearemos el tricolor de Miranda en el
pecho heroico de Coro, en el cerro Delgado Chalbaud, en la septentrional
Isla de Aves. 



Yo la vi guiando a sus soldados hacia Junin, hacia Ayacucho, herida
por la antipatria en La Cosiata, pero también la oi gritar: ¡Rebeldía!
Y la vi en Barinas dirigir la más grandiosa Batalla del pueblo por 
su pan y su Tierra, aun se escuchan los tambores en Santa Ines, en
La Bellaca. 



En su andar por la historia, traicionada mil veces por gente de oscuros
intereses, por ellos, la Doña Barbara de Gallegos. 
Recogiendo la bandera vendida por aquellos indignos de la herencia
del hombre de las dificultades, del genio de América. 



La vi salir de las sabanas de Barinas, del cajon de Apure, con los indios,
con los zambos, y una madrugada del 92, un rayo irrumpió la noche de 
la oligarquia, era el Chávez nuestro que empujaba al sol en el alba. 
Pero la mano certera de la oligarquía quiso impedir su regreso,
como quiso impedir el regreso de Bolívar al suelo Patrio,
y lanzó sus dardos desesperados contra el pueblo,
no fue suficiente…
Volvió de nuevo, yo la predije, volví a sentir su presencia
guiando la mano del pueblo, con su hermosa cabellera
al viento, con sus hermosos labios, clamando: ¡Libertad!
La vi bajar de los cerros, y andar entre la muchedumbre,
para no irse ya, y será eterna: ¡La Patria!

Carlos Luis Leal Ollarves
Twitter: @carlosluisleal

Anoche estuve

 

Anoche estuve entre sueño y realidad, viéndote entre estrellas,

Y es que anduve por tu cuerpo entre valles y colinas,

Entre besos y caricias, y al tomar tus manos, domine tu cuerpo,

Me fije sobre el tuyo y alcance el control en su máxima expresión.

-

Y cuando te vi a los ojos pude dominar completamente tu pasión,

Tu poder de mujer realizada, y pude descifrar en mis besos,

El código secreto con el que guardas tus sonidos más sublimes,

Y tu placer, que se libera en la energía, en el calor de tu cuerpo,

En cada espacio, de tu piel sublime, y su color único hecho del sol.

-

En el fuego que enciende las mañana frías y calienta en su esplendor,

Las horas de lluvia en la ventana, y a veces es tan abrazador el calor,

Que tu proxemia y la mía se mezclan como la raza mestiza, como

El beso azul de la mar y el cielo, en la carne de tus labios y los míos.

-

Aquí no hay más que tú y yo, y millones de átomos sin importancia,

Que llamamos cosas, aire y los demás, que ya ni importan,

Que se perdieron en el universo de tus ojos, en los vaivenes

De los tonos de tu voz, nerviosa que no oculta su impaciencia,

Ante la posibilidad de hacer eterno este sueño, al que me arrastraste

Anoche cuando estuviste entre el sueño y la realidad, viendo las estrellas…     

@carlosluisleal 

Naciste princesa de un amor profético

        

Hoy se que tu al nacer,                         

Generaste en el universo

Una alineación milenaria

De planetas, iluminados por ti.

 

Y junto a las estrellas

Más luminosas del firmamento,

Fueron espectadores silenciosos

Del nacimiento de una

Dulce y tierna, princesa.

 

Sabios y profetas, predijeron

Como tu amor cambiaría

Mi vida para siempre…

 

Justamente ahora, tomados

De las manos, caminamos

Juntos por las montañas

De los sueños, dándonos

Un beso, calladamente

Tierno…                                                          

 

Convirtamos nuestros besos

En mares azules o del

Color que desees, pero

Que sean inmensos, profundos

Y misteriosos, como este amor.

 

Hoy en tu día no consigo

Otro presente que un beso en

Tus besos, que a su vez

Estén congelados en el tiempo. 

 

Caminemos juntos, pisando las

Nubes, cambiando los colores

Del cielo, hablándonos sin

Pronunciar ni una frase.

 

Aunque parezca fantástico,

Siempre sabemos lo

Que piensa el otro,

No necesitamos palabras.

 

Hoy no consigo otro presente

Que buscar en la flor un

Tesoro y dártelo envuelto

Con mi amor callado. 

En lo incomprensible

Fui culpable del deseo, de la locura

de lo corto e intenso de ese amor, 

de la mirada que fije en ti, como obejtivo

de mi deseo, de esa locura de amor y juventud

-

Y si fui culpable de saquear el anaquel de tus caricias,

y de escribir en tu cuerpo mis deseos, de sobrevolar

tus montañas y surcar tu piel, buscando sólo el amanecer.

-

Y me perdí en tus rizos, en tus labios, en tu voz 

y también a ti… te perdí… en la incomprensión, 

en los ecos del pasado, ese pasado que me condenó 

y de que yo fui juez y parte, donde me condené.

-

Pero te perdí también porque nunca te tuve y no te tendré

porque fuiste en mi desvelo y en otro amor fuiste un trofeo,

trofeo que condenó, tal juez de mi imagen sobre ti…

y percibí la situación que determinó mi accionar.

-

Y entre lazos y cabos, todo me destruyo, una explosión,

que mutilo todos los momentos, las caricias y el amor,

la duda se apodero de cada rincón, de cada recuerdo,

y si, lo destruyo todo, murió la esperanza y la ilusión.

-

Lo único que podía impulsarnos al futuro, fueron cenizas,

porque fuimos fuego en el fuego, por un momento, por un

instante también te sentí mía, pero no, era sólo fantasía,

quizás un anhelo, algo que quería nacer.

-

Y cual joven en libertad quise correr lejos de ti, de ese 

recuerdo, de todo lo que fue, quizás estuvo más allá de 

mi, pero ante el dolor y el peligro todos huimos, como yo

me perdí entre las sombras, el silencio y la incomprensión.

Me ha dicho lo futuro

Una voz ancestral me revela el futuro

y me advierte, como si fuera yo, un 

puente entre un plano y otro, entre lo

tangible e intangible del universo. 

-

He tomado las escaleras que conducen al cielo,

solo detenido por un soldado romano en armadura;

he atravesado mundos como quien atraviesa un 

portal, en ellos he visto lo futuro, y lo desconocido. 

-

A orillas de un río, he escuchado el zumbido de tambores

y clarines de guerra, el rugir de bandas prusianas hacia

la batalla, hacia la máxima proeza de la brutalidad humana.

-

Ese espíritu profético me ha dado un poder inmensurable, 

y posa sobre mi cuello la hoja fina de la espada de Damocles,

ha susurrado en mi oído el tiempo en que debí dejar para siempre

un lugar, y he tenido que retirarme en silencio, soportando la

metralla de mis detractores.

-

Se ha situado a mi lado y mientras miraba a la que un día robo

mis sueños, me ha dicho, que su amor no volvería nunca más, 

y esa sensación de abandonarlo todo y de nuevo retirarme en 

silencio, en la incomprensión.

-

Ese espíritu me habla en un lenguaje poético, y a veces guía mi 

mano en poemas incomprensibles, ese espíritu calla el silencio y

me indica un tiempo venidero pero no visible, en el que se

juega la esperanza del mundo…  

Pangolín asiático 

earthandscience:

A rescued pangolin is released into the forest by government wildlife officers in Karo district, North Sumatra province, after Indonesian police intercepted 85 endangered pangolins, most of them alive despite being stuffed into sacks by smugglers. The animals, also known as scaly anteaters and prized in China and Vietnam as food and medicine, were found in sacks when they were seized at a bus station in the city of Medan, North Sumatra.

^Why is it so difficult for people to give up their archaic traditions?  Stop killing endangered species!

(Reblogueado desde earthandscience)